Santa_Engracia_-_Lejeune
Era el año 1808. Zaragoza estaba sitiada por las tropas napoleónicas de Lefevbre . La plaza era clave para garantizar las comunicaciones y abastecimiento del noreste con las tropas en Cataluña del ejército francés. La defensa de la ciudad fue feroz por parte de los ciudadanos, si bien con especial mención a las mujeres, diciéndose de ellas que, con fusil en mano, sorprendieron a los franceses.
Uno de los objetivos de las tropas napoleónicas fue el hospital, desde donde hubo que desalojar a los 2111 acogidos entre enfermos, heridos, dementes y niños huérfanos para trasladarlos a un sitio más seguro. La Madre Rafols y el Padre Bonal participaron activamente, desafiando una lluvia de balas y proyectiles con abnegación y serenidad. El hospital sucumbió ante las llamas.
Cuentan que el Barón Lejeune, presente entre los sitiadores, recordaba: "Un día, un sacerdote, de figura venerable y porte majestuoso, avanzó hacia nosotros atravesando las trincheras del arrabal, revestido con sus hábitos sacerdotales y llevando en la mano un crucifijo. Caminaba con paso resuelto y grave, sin preocuparse de los fuegos que le rodeaban. Cuando estuvo lo bastante cerca de nuestras avanzadas para hacerse oír se detuvo y pronunció, con voz sólida y firme, una exhortación conmovedora para que desistiéramos de atacar la ciudad". Pocos días después, los franceses levantaron el cerco.
Actualmente, nuestra ONG tiene apadrinados 28 niños de su fundación.





